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martes, diciembre 10, 2013

¿en qué trabaja el muchacho? Fabricante de cajas de cartón

Me ha costado algo de trabajo recordar algunos de los trabajos que he tenido. No siempre por mi mala memoria, sino porque recordar algunos pasajes de la vida no siempre es tan agradable. No obstante, recordé con claridad la época en que tenía algo así como 150 pesos por capital y tenía que hacer frente a gastos como renta, agua, luz, teléfono, etc. Algunas otras iniciativas de trabajo que tuve habían fracasado memorablemente, así que en medio de la desesperación me dieron un regalito envelto en una caja de cartón corrugado. Chocolates. Cuando lo que me urgía era dinero. Chocolates envinados que me acabé en 10 minutos.

Agradecí el regalo de todas formas, y mientras me terminaba los chocolates empecé a observar la caja en la que venían. Algo similar a esto:



 (imagen que robé descaradamente de por ahí, no hemos matado a nadie)

Si bien la cajita era simpática, la manufactura dejaba mucho que desear (de esa caja, no de las de la foto) así que la desarmé toda en partes para ver por qué fallaba: las piezas mal cortadas, el pegamento no era el apropiado para el material, la pintura tampoco, etc. Recordé que tenía entre mi basurero de materiales de todo para hacer una prueba, así que la hice. Y la cajita que hice me quedó mucho mejor ensamblada, así que decidí invertir mis 150 pesos en más material, pegamentos y pintura. Hice mi patronaje para las piezas y por supuesto que optimicé los recursos. Suena muy ñoño, pero es increíble lo que hace el diseño por este tipo de trabajos: saber utilizar las herramientas y los recursos adecuados: navajas nuevecitas para el corte, brochas y pinceles para el pegamento y la pintura. Cortes para ensamble que facilitaron el armado y por fin terminé con algo así como sesenta cajas en dos diferentes tamaños y de tres diferentes modelos. Como sólo tenía pintura roja, las tapas de las cajas (redonda, cuadrada y de corazón) fueron el detalle de color de las piezas. Con el tiempo fueron reconocidas por ese "detalle"... nunca hice cajas totalmente coloreadas.

Ahora a vencer la pena de ir de tienda en tienda con mis bolsas de cajas a ofrecerlas al detallista. Obvio que hubiera preferido poner un local, pero con los doce pesos que me habían sobrado de la compra de todo no me alcanzaba por más que traté de convencer al rentero de que era un precio justo.

Así que aguantándome la vergüenza (en otro post les cuento acerca de esta horrible sensación) probé a ir de tienda en tienda. No tuve que pisar siquiera el tercer negocio: Vendí todo en algo así como diez minutos. Uno de los negocios me pagó por adelantado y el otro "a consignación" pero les di mi teléfono y me llamaron a los cinco días: uno para pagarme y ambos para ordenar más cajas.

Al los dos meses de iniciar ese negocio ya tenía varios encargos: Un total de ocho tiendas para surtirles cajas ya "de fijo" Les había gustado la calidad del producto. Algunos incluso querían que "les pasara el contacto directo" Así que decidí inventar una de mis primeras marcas con logotipo y todo: ah! cajas y empaques. Yo mismo hacía la impresión en serigrafía de las etiquetas en papel kraft que pegaba en la base de las cajas con mi número telefónico. Les daba un aspecto mucho más profesional. Empecé a cotizar la manufactura de bolsas interiores de papel celofán "para darle más caché"

Para ese entonces ya tenía varios modelos más (en tres tamaños, pequeño, mediano y grande):
Corazón
Circular y tubular
Hexágono
Cuadrada
Folding (con tapas flexibles que "se anudaban" con un hilo trenzado de papel de color)
Ovalada
Rectangular

Y me encontraba haciendo pruebas con los tamaños Premier y Jumbo (jajajaja)

Varios de los clientes me comentaban que les gustaría tener cajas de tal o cual forma o tamaño para que pudieran caber los osos de peluche gigantes, globos, figuritas y cuanta cursilería vendían en sus tiendas de regalos, así que yo evaluaba la viabilidad de generar más "líneas" de productos y si le veía posibilidades las hacía y me las compraban. Para ese entonces ya tenía que manejar órdenes de pedidos y blocs de recibos de pagos.

Lo que nunca me gustó fue la chinga que me ponía haciendo las cajas. Siempre he hecho la "talacha" con gusto: me gusta el trabajo manual. Pero aunque me divertía con un par de cervezas haciendo cajas el gusto no me podía durar mucho tiempo más.

Eran noches de verdadero desvelo midiendo y recortando a mano. Pegando tapas. Y aunque nunca lo hice yo solo, tuve que considerar mandar maquilar diversas piezas para que alguien más me hiciera los cortes (suajes) de las piezas, con tal de incrementar la produccion. Contraté a parientes y amigos para que hicieran el pegado y armado. En mi casa tuve que acondicionar un área como bodeguita y espacio de trabajo. Al poco tiempo empecé a ver por todos lados las "imitaciones" de mis modelos. Algunos clientes quisieron verse muy listos y empezaron a producir sus propias cajas, así que de pronto ya me vi enmedio de la especulación, el regateo y los malos tratos por parte de quienes compraban mis cajas. Empecé a tener problemas de liquidez nuevamente y lo que había sido un negocio productivo y divertido se convirtió en un problema más.

Conociéndome supe que el negocio que me había abierto tantas posibilidades y me había salvado de la quiebra durante casi medio año iba a tronar, decidí acabarlo yo mismo. Terminé de fabricar las cajas que pude con todo lo que tenía en "la bodeguita" y salí con desgano a venderlas. Tardé una semana en colocar LA MITAD de las cajas. Para esas fechas ya me había movido con varios contactos para conseguir un trabajo de medio tiempo en un negocio de diseño gráfico y tenía que ver cómo hacer para terminar mi licenciatura.

Podría seguir contando esta historia hasta lograr recordar con claridad qué fue lo que sucedió que sirvió como "puntilla" del negocio, pero termino de una vez aquí haciendo memoria de esos buenos días donde fabricar como maquinita cajas de cartón corrugado me ayudó a salir del hoyo. Aún hoy a veces me pongo a recordar esos tiempos y no puedo dejar de sonreír con nostalgia.

viernes, agosto 23, 2013

Post viejito 1

Cumpliendo con parte de mi promesa les traigo un post viejito viejito, pero bonito. Esto lo redacté en diciembre de 2005…!

De hecho considero que ya no escribo así (tal vez escriba PEOR, jajaja) pero me trae buenos recuerdos. Ojalá les guste:

















Las Quinceañeras (o los peligros del ridículo)

Recordaba que muchas veces tuve que ir a tocar a eventos como Bodas y Quince Años... Uno tiene en ocasiones oportunidad de ser testigo de horripilantes escenas, todas ellas fruto de la "creatividad" de los que organicen la fiestecita, ya sean los papás, o el "coréografo" (así le dicen al jotín que hace ensayar ridiculeces a la de la fiesta y a los chambelanes) o que en el peor de los casos son producto de ideas de los parientes, amigos y hasta de la quinceañera.

Por eso decidí hacer mi propia lista de

Tarugadas inútiles, ridículas y absurdas que no se deben hacer en unos Quince Años

1.- En los Quince Años se baila un vals. No considere a jotitos como Chayanne o Ricky Martin con sus rolitas cursis, rositas y espantosas como "pista" para que la bailen como vals.
2.- Evite que la escuincla quinceañera haga acrobacias en su baile. Si la morrita pesa más de 70 kg. es mayor el riesgo de un azotón. Olvide la regla esa que dice que la extravagancia en los pasitos de baile debe ser directamente proporcional a la gordura de la festejada. Es mentira.
3.- A menos que pertenezca al ejército alguien de la familia, considere que es absolutamente ridículo que los primitos, amigos y el galán de la quinceañera vistan así:














Aplica también para el uso de uniformes "de utilería", espaditas "de mentiras" y demás elementos falsos.
4.- No es "original" hacer que la quinceañera salga desde dentro de una cajota de regalo. Tampoco permita que le hagan "cortinas de humo" o entradas espectaculares. La pirotecnia se usa en ferias, corridas de toros y fiestas patronales en ranchos. No en un salón lleno de invitados.
5.- Tampoco es "novedoso" o "encantador" instalar un columpio lleno de flores para mecer ahí a la criatura.
6.- La rolita ochentera que dice "Y ahoooraaa, despieerta la mujeer que en mí doormiiiaaa.." es lo más choteado que puede existir. Aparte es de pésimo gusto. Pone en evidencia a toda la familia.
7.- Los pasteles "con fuentecitas que funcionan de verdad" o con "una bailarina que se mueve" también son naquerías que nadie valora. Y cuestan.
8.- Evite que los papás le regalen a la quinceañera:
-Su último biberón
-Su última muñequita
-Su último __________ (escriba aquí el artículo infantil de su elección)
9.- El vals es una obra musical que tiene cierta duración. No guarda relación con las ganas que tengan TODOS los invitados de pasar al centro del salón a darle de vueltas a la escuincla.
10.- Evite que se ponga pedo el papá, el tío, el abuelo y el padrino de la quinceañera. Por lo menos ANTES de que se decidan a "dirigir unas palabras" en el micrófono.
11.- El vestido de la quinceañera debe ser sobrio. Queda terminantemente prohibido el uso de accesorios con foquitos, lucecitas, diodos. No importa que a alguien se le haya ocurrido que "sería muy padre apagar las luces y que se vea el vestido en la oscuridad"
12.- Queda prohibido también el uso de vestidos con adaptaciones que lo conviertan en minifalda o en traje estilo dominatrix o gatúbela. No importa que sean para usarlo en una de esas coreografías bien moderrrrnas.
13.- Al no quedarle más remedio al chambelán que ir a la fiesta y hacer el ridículo enfrente de sus cuates, hay que verificar que antes de salir a bailar lleve zapatos y no tenis.
14.- La Quinceañera es una chavita que, según sus papás, está a punto de convertirse en mujer (ja-ja-ja), no es una Reina de Belleza, así que no hay razón para que le ponga cetro y corona. No importa que brillen re-gonito.
15.- El vals es un momento especial. Si lo repiten porque no lo vio tu abuelita que se quedó dormida o porque no salio en el video le dan en la madre a la expectativa.
16.- Un tío o un primo que sabe hablar bien bonito es sólo eso. No es un maestro de ceremonias. Una fiesta de 15 años no es una ceremonia. Punto.
17.- Si la quinceañera se pierde de vista junto con el chambelán al menos 20 minutos en la fiesta y regresa toda desgreñada y retocándose el maquillaje, no hay de que apurarse. Recuerde: Ya es tooda una mujer.



jueves, agosto 15, 2013

Feliz cumpleaños, querido blog

Parece como en medio de una bruma densa, pero hace ocho años que tecleé mi primer post aquí. Eso fue en 2005. En aquél entonces escribía sobre casi cualquier cosa. Mi blog se había convertido en mi reducto para expresar aquellas cosas que de diario no podía decir: mis quejas, mis lloriqueos, o cualquier babosada que llegaba a emocionarme. Tal vez nunca fue muy bueno, pero le vi muchas posibilidades. Y seguí escribiendo. También lo utilicé para narrar algunas historias de lo que ha sido mi vida.

En esos días leía a El Huevo, a Guffo, a Rox, a Salaverga, al negro Caníbal, al buen Semidios, a Control Zape, a Ingrid, al Zórpilo, al maestro Kabeza y sus monigotes, al NEB, al Autor, a Mulder… y un enorme etcétera. Pura banda escritora. Y me di cuenta de que era algo que me gustaría hacer, porque ya desde hace mucho me gustaba contar historias.

En esos años tener un blog respetable costaba algo de trabajo, había un montón de bloggueros por todos lados y uno tenía que aplicarse a descubrir los textos que de verdad interesaban. Aprendías a separar la paja de lo bueno. Y aunque muchos se enfrascaron en la contienda de convertirse en blogstars, a mí la verdad es que me valió madre, porque me llegaban historias, estilos, cuentos, bromas, bote-prontos a montones. Dejé la carrera de blogstars a los demás.

Algunos de los autores de mi blogroll eran simplemente geniales y parecía que nada ni nadie los iba a silenciar nunca (como al buen Guffo, que para mi gusto ha sido el más constante), otros de pronto guardaban silencio durante meses y de pronto volvían a surgir renovados, con nuevas historias, anécdotas, debrayes y textos que definitivamente me llenaban de letras la cabeza.

Muchos simplemente desaparecieron, o migraron a twitter y facebook. Así es la vida. Aún recuerdo que a muchos «los conocí» en otro formato de conversación que entonces reinaba: los foros de discusión. Anduve un rato en Forinautas, en El Foro Sin Nombre, en El Foro, y conocia a muchos escritores… A un par de ellos los conocí en persona. De eso hace mucho rato ya.

Así que curiosamente hoy en este momento estoy escuchando a Botellita de Jerez, a quienes coincidentemente escuchaba en esos años… y precisamente estaba escuchando «Niña de mis ojos» cuando recordé «¡Achis? yo tenía un blog que creo que empecé hace un chingo en el mes de agosto!» Y héme aquí, revisando archivos y echando una sonrisa de vez en cuando. Recordando. Algunos de mis posts me dan pena, otros me hacen reír y otros me vuelven a hacer enojar.

Ocho años. Ocho años escribiendo aquí. Sumar tiempo no es sumar amor, pero la he pasado bien… De pronto me canso, o me da flojera, a veces no hay mucho que decir, y algunos días está uno que no encuentra la manera de contar por el gusto de contar… y si se dan una vueltecita por algunos de mis posts verán que aquí he narrado cosas importantes de mi vida. Algunas no lo serán tanto, pero si les parece celebraré los ocho años de este cuchitril re-posteando algunos de los textos que más me han divertido a mí. Si no les late, va una disculpa, porque a fin de cuentas, es mi blog y hago en él lo que se me da la gana :)

Empecemos por este, lo publiqué hace dos años:


http://sivoli.blogspot.mx/2011/12/historia-de-una-fuga.html


Por cierto, pronto escribiré una pequeña serie de textos que he tenido en mente desde hace un buen rato, así que si tienen chance dénse una vuelta por este viejo blog de vez en cuando para saludar. Aunque ya no dejen su comentario, snif.

…Y feliz cumpleaños a mi blog.

viernes, agosto 09, 2013

Centro de oportunidades… sí cómo no.

No, no he estado inactivo. Es que blogger es como una exnovia a la que extrañas, pero ya no ves. O por lo menos no lo ves como antes.

Sin embargo, este espacio no se muere, mis amigos. Les iba a pegar un link de otro sitio donde escribo semanalmente, pero primero uno de los textos que podrán leer allá:

Centro de Oportunidades…Sí, cómo no…
En la “vulka” se puede ver de cerca el tiempo pasar. A veces corre muy lentamente: el día va pardeando y la espera desanima por saber que el regreso a casa será con unos pocos centavos en la bolsa y muchos callos en las negras manos.

A veces, cuando la chamba es tupida no se da uno abasto. Y consideras seriamente hacerte de un chalán para que te ayude, se gane unos pesos y puedas abarcar más carros en un día. Pero en días como hoy, cuando no se paran ni las moscas y no hay mucho por hacer entonces te pones a pensar si tiene sentido mantener el negocio abierto. Gastando luz. Por más que te vaciles a la chamaca de los abarrotes y por más vueltas que le des a las páginas de un libro o una revista no puedes evitar pensar en el tiempo que se escurre. Se fuga lentamente como el aire de una llanta ponchada. A veces no lo notas y hasta que te das cuenta la llanta está en el piso y otras el silbido no te deja en paz, suena y sabes que se desinfla poco a poco.

Ayer pusieron un anuncio frente a la vulcanizadora: Dicen que la ciudad es número uno en seguridad, en oportunidades de trabajo, en competitividad y que es un lugar ideal para vivir. Te dan ganas de invitar a los que hacen esos anuncios a que te ayuden en la “vulka” un sólo día: Cargar llantas, desmontar rines, buscar clavos o pijas encajadas y retirarlos, preparar los parches, cargar el gato hidráulico, cuidarte de no ser atropellado por los taxistas. Darte prisa en entregar la llanta, ir a cambiar a la tienda el billete que te pagan, machucarte los dedos con la barra de acero, inflar una llanta recién parchada esperando que no te reviente en la cara y al terminar el día poder cerrar el negocio sin que te caiga la banda pidiendo la cuota semanal, caminar por las calles echando siempre una mirada hacia atrás para verificar que no te sigan y así pasar a la panadería y gastar lo poco que ganaste en el día en leche, huevo y pan para la cena. Al llegar tu señora te notifica de los pagos que siguen pendientes y armándote de paciencia decides no hacer bronca.

Eres contador público, pero resulta que el mercado está saturado de profesionales de tu campo. Tu papá te enseñó a trabajar desde chico en la vulcanizadora, así que cuando murió te encargaste del negocio. Vives en una colonia de la periferia porque a pesar de que a veces ganas bien, es un ingreso que no es seguro, así que pagas una renta pequeña y aunque en la familia son cinco, ahí la llevan. Ya llevas un dinerito reunido y piensas que por fin podrás sacar del taller tu viejo carro y echarlo a andar.
A veces quieres decirle a tu señora que te ayude con los gastos, pero bastante chamba tiene con los niños pequeños, así que empiezas a pensar en buscar otro trabajo, que sumado al de la vulcanizadora y al puesto de tacos que en las noches pones afuera de la casa te dejará más dinero.

Así que a veces si la chamba está baja como hoy, te pones a pensar en esos anuncios que publican… ¿Tierra de oportunidades? ¿Cruce de caminos? ¿Ubicación privilegiada? ¿Centro de negocios?

Sí, cómo no.

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(Este texto y otros más los podrán leer semana a semana en

www.laorquesta.mx

namás hacen scroll hasta abajo donde aparecen los colaboradores y ahí aparezco con mi nombre real: Arturo Haro)





martes, septiembre 11, 2012

Ley del Hielo

Ahora resulta que me enteré que varios de mis compañeros de trabajo en algún momento «me aplicaron la ley del hielo» por solidaridad con una persona que al parecer se dedicó a hablar mal de mí en más de una ocasión.

Ya me extrañaba que algunas de estas personas que a veces incluso me detenían para hacerme plática  últimamente sólo me saludaran agitando su manita a lo lejos. Incluso algunas de sus sonrisas las percibí como más «de cortesía» (chale) ¡Ah! y también por facebook hubo alguien que me dio el cortón, snif... Sin importarle que gruesasypesadaslágrimas surcaran mi ahora triste rostro…

Pensé que los viejos tiempos de la secu y de esas onditas de «¿la cortas o la pegas?» ya habían pasado. Creo que dejaré de escribir este post un ratito porque es hora de mi recreo y voy a ir a la cooperativa por un frutsi congelado para comerme mi lonchecito… ¡ah, se me olvidó mi lonchera de los Power Rangers!

Bueno, a ver si puedo conseguir que mi compa Luis me comparta tantito de su torta de huevo con chorizo, igual y le puedo prestar mi libreta para que haga un par de dibujos ahí. Le conviene porque yo soy el «desjuntador» oficial de los juegos.

lunes, julio 23, 2012

Palomazo y sentimientos encontrados.






El fin de semana pasado tuve oportunidad de salir a un bar y escuchar excelente música: Son cubano. Chachá, rumba colombia, rumba guanguancó, etc. Un par de horas escuchando una excelente selección de canciones que me hicieron volver a envidiar tocar ese tipo de música.

Y que me encuentro a mi maestro de percusión.


No lo distinguí a la primera, pues usualmente lo veía aporreando las congas o empuñando los palitos delante de un par de timbales. En esta ocasión estaba sentado en medio de la banda, micrófono en mano, en medio de un pregón que acompañaba a la perfección las escalas que inundaban el bar. La gente escasamente aplaudía, pero no porque no lo disfrutara, sino porque estaban poniendo atención.


No lo pensé mucho y después de un rato pregunté si podía acompañarlos con las congas, prometí no equivocarme mucho y les aseguré que algo le sabía al ritmo. Me dieron chance (por cierto, mil gracias a Gilberto, a Don Ramón Nieto y al grupo Son los que Son por la tolerancia)

La experiencia de tocar sin haber preparado la canción, sin haber ensayado Hasta Siempre Comandante del compositor cubano Carlos Puebla (1965) ha sido de las más fuertes que he sentido últimamente y sin saber a ciencia cierta por qué, me explico: No había puesto atención a la letra (en algo que ya se ha vuelto un defecto muy difícil de erradicar en mí) aquí les dejo una pequeña parte, léanla:

«…Aprendimos a quererte
desde la histórica altura
donde el Sol de tu bravura
le puso cerco a la muerte.

Aquí se queda la clara,
la entrañable transparencia,
de tu querida presencia,
Comandante Che Guevara…»

No soy fan del Che, ni de Castro, aclaro… y podría cuestionar lo que ha sido de Cuba a raíz de que el comandante Fidel se instaló en su dictadura (ya ven que es relativamente fácil opinar con ligereza) de la situación que viven algunos cubanos que conozco y de la ansiedad de algunos por abandonar la isla. También podría echar letras acerca del posible parteaguas de este país ahora que Raúl Castro tiene el poder. Pero no pretendo eso aquí.



Me quedo solamente con el sentimiento que (¿imaginé?) imperó un momento (y por lo menos en el escenario) a la hora de tocar esta canción, y fue como de "hermanamiento" con causas sociales ajenas. A ver si puedo aterrizar en palabras esto que está bastante denso: el sentimiento del cantante, la calidad de interpretación de los músicos (uno de ellos cubano) y mi desconocimiento de muchas cuestiones de la lírica de los autores de la isla (ya lo conté una vez acá: http://sivoli.blogspot.mx/2007/02/aventuras-en-el-ritmo-vii.html) me hicieron sentir un hueco en el pecho:


Nosotros no contamos nunca con líderes del calibre del Che, como Castro, como muchos latinoamericanos que llegado el momento hacen lo necesario para romper con la inercia que a veces perjudica tanto. Discutimos que "los de arriba" siempre nos ponen el pie en el cuello a "los de abajo" y que el gobierno y unos cuantos ricos oprimen al pueblo, pero ahora que vivimos la tensa situación del nuevo presidente "electo" de nuestro país, automáticamente nos hemos pasado al bando de ser "los de arriba" y criticar a "los de abajo" que se oponen al gobierno de Peña Nieto. En algún momento dejamos de ser la clase media o baja y nos autonombramos clase alta molesta por los movimientos sociales que demandan atención a sus reclamos.

Para los mexicanos nos es más facil hacer activismo de Facebook y pensar que dándole RT a otros vamos a conseguir cambiar la situación de México. Y miren que ahora es necesario hacerlo. Alguien me dijo una vez "los movimientos sociales ahora serán vía internet y por medio de redes virtuales" sigo pensando que eso es una estupidez enorme, porque carece de materialidad y activismo real. Tangible. Nos la pasamos haciendo manifestaciones simbólicas e inocuas.


Más de uno me preguntará entonces "¿Y tú qué haces al respecto?" y de nuevo me quedaré sin responder…


Es cuando una canción se empieza a volver ensordecedora.

domingo, julio 08, 2012

Muerte del blog

Es curioso, me han preguntado por correo, por twitter y facebook que les aclare por qué ya no escribo aquí con la frecuencia de antes, que si mi blog se va a morir, que si me hice twittero, instagramero, facebookero, tumblrero, etc.

No.

Ni los blogs, ni mi blog han fallecido. Mucha gente piensa que la blogósfera es un cuerpo decadente que debería ser revivido por los antiguos espíritus, o que es mejor que le digamos adiós y lo coloquemos en la repisa del recuerdo y la egoteca, y simplemente no es así.

Pasa que los blogueros que ya tenemos un tiempecito viviendo en estas cañerías ocupamos otras plataformas para describir la inmediatez de los sucesos: para el botepronto y el comentario ácido que nos ocupa en ese momento y en esa circunstancia. Twitter sin duda ha provocado que en menos de 140 caracteres digamos mucho (o poco, y casi siempre algo muy pendejo) acerca de lo que nos mueve en ese momento y dejemos blogger para los posts más extensos. Es mucho más dinámico, pues. Facebook nos ha conducido a opinar acerca de asuntos que la mayoría de las veces son «más superficiales» y dejamos nuestra querida plataforma de blogger para esos posts en los que nos hemos vuelto más autobiográficos.

Este remedo de blog fue inaugurado el martes 9 de agosto de 2005 con este malísimo post. Y siete años de teclear aquí mis necedades no son muchos, pero tampoco son pocos. He ocupado un tiempo en releer algunos de mis posts y esa sonrisa sarcástica ha vuelto a mis labios, de igual manera algunos recuerdos que había metido en frascos con etiquetas y colocado en anaqueles que empiezan a guardar polvo (¡ahijoesú! sonó chida esa frase) han aflorado para recordarme la manera de escribir que tenía entonces y me permite compararla con la actual.

Y no soy tan sentimental como para hacerle una fiestecita a mi blog por su próximo cumpleaños, además que si consideramos que artistas como Enanitos Verdes alegan que sumar tiempo no es sumar amor, y que no soy un autor tan prolífico (359 entradas namás, en promedio una por semana en siete años) como otros a quienes sigo, me da gusto ver que continuamos aquí y también ustedes, mis queridos tres lectorcitos.

Gracias a Blogger he conocido a muchos que, como yo, escriben por la misma razón: No hacerlo sería suicida. Por eso los posts con cuentitos son de los más entrañables por mí.




Así, que, queridos amiguitos, les doy las gracias por seguir leyendo estas necedades y les iré posteando algunas de mis entradas favoritas. Nomás por el placer de releernos mutuamente. Espero y aún les gusten: no las he editado, no tienen modificaciones, aunque algunas me hubiera gustado volver a escribirlas, sobre todo después de notar la manera en que redactaba hace siete años (algunos me dirán que sigo haciéndolo igual de espantoso, pero ¡qué le vamos a hacer!)

Empiezo con este, por la sencilla razón que me da el mes de julio (que estamos cursando) y porque algunas de las respuestas que recibí (en este mismo blog y otras por correo) me hicieron reír a carcajadas:

Chinga tu madre Comercial Mexicana

Ojalá se diviertan tanto como yo.

domingo, abril 22, 2012

Etiquetas



Estaba revisando algunos de mis viejos posts y revisando el porqué de algunas etiquetas en ellos, son muchas:

Chistecitos, donde lo que escribí a mí sí me hizo sonreír cuando no reírme a carcajadas al recordar de nuevo el episodio que redacté. Reconozco que es muy personal, pero… vaya, es mi blog ¿no?
Aclaraciones, donde casi siempre me quejo de algo (en particular de las mujeres que conducen autos, jajaja), pero pretendo dar a conocer algo de lo que estoy pensando, mi posición frente a algunas cosas del cotidiano. Muuuy filosófica *se sienta con pose de filósofo*
Delicatessen, esta etiqueta ma gusta mucho, porque me doy cuenta de que soy un consumado crítico gourmet de la comida chatarra, desbarata-estómagos y retadora del sentido común. ÑAM.
Fotos vaciladoras, fue una vil copia mal hecha de la misma etiqueta del blog de Plaqueta, snif. Ahora que tengo rato posteando en la red social de Instagram esta etiqueta parece que ha dejado de ser funcional aquí. Las fotitos vaciladoras son producto de la inmediatez, del botepronto y la neta Instagram funciona para mí, para esa parte de mí que se la pasa contemplando las calles con curiosidad de escuincle.
Quejumbroso yo? me llama la atención, porque según yo iba a ser LA ÚNICA etiqueta para postear mis quejas del mundo…
Cuentitos es mi etiqueta favorita, porque me permite viajar cada que quiero y a donde me plazca. Ya si alguno de ustedes me acompaña, la neta es un plus que agradezco. A veces viajar solo es chido, pero la mayoría de las veces es una mejor experiencia si se está acompañado. ¡Además no les cuesta! a menos que de plano odien leer.
Azotajes, esta etiqueta no me agrada mucho, pero supongo que la dejaré que siga su curso, porque cuando la releo me da mucho gusto encontrar lo que en alguna ocasión realmente me afectó y revisar las acciones que han seguido a ese pasado tormentoso *apaga la luz* *fuma un cigarro* *medita en su pasado tormentoso* Casi siempre concluyo de leer esos posts con una sonrisa de satisfacción. Es una etiqueta muy humana, snif.
De mi vida, otra repetición de etiqueta. Creo que la dejaré ahí, pero me doy cuenta de que algunos posts que van ahí podrían encajar perfecto en las demás.
Musiquete es una de mis favoritas *corre por su atuendo de musiquete* *se lo pone* porque… porque… pues porque me gusta mucho y ya. La música es una gran, gran parte de mi vida, principalmente por ser elemento de catarsis, de entretenimiento y de goce de una pasión. *tamborilea un poco en la mesa*
Aventuras en el Ritmo, es una de esas etiquetas combinadas: redacción ligera de ñoño que quiere ser escritor, que cuenta algo que considera es una interesante aventura dentro del ambiente cómico-mágico-musical. Tengo AÑOS dedicándome al diseño y a la música, así que aunque ustedes no lo crean tengo muchas aventuras que contar. Si no me creen, revisen uno de mis posts favoritos en esta etiqueta:
Sabor Tequila
Metatextos era una etiqueta para mis cuentitos, cuando algunos los inscribía en aquél mítico blog de escritores, otra de esas etiquetas que se ha quedado obsoleta, sin embargo a veces la uso porque me recuerda esa etapa en la que redactaba pequeños textos de no más de 300 palabras para contar algo.

Podría ir desmenuzando cada una de las etiquetas en este post autobiográfico-autoanalítico, pero a lo mejor les estoy contando algo de mí que ya saben o sospechan tan sólo de verlas. Mucha gente odia las etiquetas, yo no: me permiten ubicar algunos pensamientos, aunque después en una revisión cambie etiquetas, las mueva, elimine o genere una nueva, pero así es el mundo: una serie de etiquetas que nos ayudan a… a…