No voy a escribir un post para felicitar a las mujeres: ya se terminó su día y con todos los comentarios del día de hoy, felicitaciones y buenos deseos creo que han tenido un buen día. Ya estuvo.
Lo que sí pienso es que muchas mujeres se azotan grueso porque, por alguna extraña alineación de planetas sienten que nosotros los verdaderos machos alfa debemos rendirles pleitesía sin límites y entonces se esfuerzan por evidenciar su condición ante nosotros. Frágiles y delicadas mujeres, Puf.
Flojera.
Por si no lo sabían, la mayoría de los hombres las queremos por lo que son, por su simple condición natural, sin que tengan que caer en estos clichés:
1. «¡Ayyy, soy mujer, déjenme el paso cuando voy "manejando", maquillándome, arreglándome ese chinito rebelde de la frente y exprimiéndome la caraaaa!»
2. «Podrías decir que soy hermosa, si en verdad me quieres»
3. Puedo hacer todo lo que hacen los hombres y hasta mejor que ellos, pero mi condición de mujersh me lo impide, soy desvalida»
4. «Soy bien linda, tanto que que me siento una princess...! por cierto, ¿podrías abrirme la puerta, ayudarme a levantarme de la silla, protegerme de la horda de orcos que me acecha en la calle, cantarme algo bonito, pedir lo que voy a cenar por mí y explicarme los misterios del mundo de los hombreeeess??»
No, no, no, NO.
Mujeres, no es necesario que hagan eso para hacerse notar. Es como echarse confetti uno solo por haber hecho bien lo que debe de hacer a diario.
Como escuché una vez por ahí en la calle, palabras sabias: «Sin afán de molestar, SOMOS DIFERENTES» Y aunque muchas de ustedes han conocido una laarga fila de zopencos a lo largo de su vida, no quiere decir que no nos demos cuenta de que son diferentes y especiales.
Adorablemente diferentes, diría yo.
Feliz día. El día internacional del hombre es el 19 de noviembre, by the way.
El Blog de Sivoli
jueves, marzo 08, 2012
Mujeres
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lunes, marzo 05, 2012
Ascensión
El vampiro cedió cortésmente el paso a la chica haciéndose a un lado de la puerta. No era la primera vez que invitaba a alguien a sus aposentos: aroma de incienso (para disfrazar el nauseabundo olor de su guarida) Y primero la cena para ella (él no cenaba casi nada, sólo degustaba el vino) después algo de música… luces bajas y dar paso a la mirada dominadora que nunca fallaba. Las notas de Miles Davis flotaban lentamente entre ambos. Una puesta en escena que conocía bastante bien.
Más tarde cenaría él.
Sin embargo, esa noche la mirada provino de los ojos de ella. Gabriel supo por primera vez lo que era sentirse subyugado. El abismo profundo de sus negros ojos lo hechizaba… ¿cómo decirlo? ¿Delicadamente?
No: irremisiblemente.
Todavía pudo recordar la vieja leyenda: «Hasta que un par de ojos lancen el embrujo que lo habrá de redimir… tendrá que escoger entre la vida eterna y la muerte pequeña de cada noche…»
Olvidó todas sus blasfemias, todos sus engaños, toda la voracidad de su antiguo ser, y de la misma manera olvidó incluso su primitivo nombre: ya no era de él. Ya no sería nunca él mismo: era de ella. Y al mismo tiempo era ella. Nunca se imaginó que ese momento llegaría de verdad a su muerta vida.
Cerró sus propios ojos, avergonzado por sus funestas intenciones. Una sonrisa inefable asomó en sus labios como no lo había hecho desde hace más de trescientos años. ¡Tantas vidas acumuladas para ahora enfrentar, sin defensa alguna ese momento inmaculado! Por fin había llegado sin merecerla, entregándole sin cortapisas un amor inexplorado: una pasión nunca antes conocida: un desborde de perfección…
Y minutos más tarde, cuando entre las piernas de ella se adentraba al paroxismo jamás alcanzado antes, la amó con locura. De igual forma amó el trozo de madera que suavemente entró en su pecho y que habría de servir de cuña para abrir la puerta a la luminosidad eterna.
Más tarde cenaría él.
Sin embargo, esa noche la mirada provino de los ojos de ella. Gabriel supo por primera vez lo que era sentirse subyugado. El abismo profundo de sus negros ojos lo hechizaba… ¿cómo decirlo? ¿Delicadamente?
No: irremisiblemente.
Todavía pudo recordar la vieja leyenda: «Hasta que un par de ojos lancen el embrujo que lo habrá de redimir… tendrá que escoger entre la vida eterna y la muerte pequeña de cada noche…»
Olvidó todas sus blasfemias, todos sus engaños, toda la voracidad de su antiguo ser, y de la misma manera olvidó incluso su primitivo nombre: ya no era de él. Ya no sería nunca él mismo: era de ella. Y al mismo tiempo era ella. Nunca se imaginó que ese momento llegaría de verdad a su muerta vida.
Cerró sus propios ojos, avergonzado por sus funestas intenciones. Una sonrisa inefable asomó en sus labios como no lo había hecho desde hace más de trescientos años. ¡Tantas vidas acumuladas para ahora enfrentar, sin defensa alguna ese momento inmaculado! Por fin había llegado sin merecerla, entregándole sin cortapisas un amor inexplorado: una pasión nunca antes conocida: un desborde de perfección…
Y minutos más tarde, cuando entre las piernas de ella se adentraba al paroxismo jamás alcanzado antes, la amó con locura. De igual forma amó el trozo de madera que suavemente entró en su pecho y que habría de servir de cuña para abrir la puerta a la luminosidad eterna.
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domingo, febrero 19, 2012
Contrastes
Esta semana ha estado llena de contrastes. Por un lado, se presentaron oportunidades de chamba y viajecitos que siempre caen muy bien, y por otro, recibo una llamada para enterarme de que le han quitado el trabajo a alguien con quien compartí aventuras muchos años. Ahora está de frente a una nueva oportunidad de desarrollo, eso lo tengo claro, pero mientras encuentra de nuevo el camino tendrá que esforzarse por no perder la calma y salir adelante. A fin de cuentas, el cambio le hará bien, espero. Lo que no se vale es la manera en que de pronto le llegó la notificación.
Me llegó la nueva de que tal vez pueda por fin cambiar de casa. Establecerme en otro lugar. Pero eso no lo contaré aquí hasta que no sea un hecho. Son muchas noticias en tan pocos días…
Y para acabarla de amolar hoy me entero de que ha fallecido la novia de un amigo a quien aprecio mucho y que recién empezaba a rehacer su vida sentimental con ella. Se marchó de improviso, sin preparar a nadie para su partida. ¿Qué se le puede decir a alguien que de pronto se ve inmerso en ese espantoso trance? Hace unos días estaban tecleándose arrumacos delante de todos y ahora me quedé helado al ver su mensaje en FB: "No puedo creer que ya no estarás conmigo»
Sin querer de pronto me encontré stalkeando el face de Fernando "El Fino" que falleció hace más de dos años. El perfil de FB sigue ahí, como una lápida versión 2.0. Aún le llegan mensjes de sus amigos, de sus familiares y gente que lo conocía y lo quería. Le mandan saludos, le dicen que lo soñaron, le anuncian la llegada de «un nuevo sobrino» y le desean que se encuentre mejor donde quiera que esté.
Y ahora esta chica, que nunca conocí, pero que le dio otra oportunidad de querer y ser querido a mi compa.
Es muy triste. En verdad nadie tenemos la vida comprada. Hace poco fue el cumpleaños de mi chavo y yo andaba en la carretera de viaje, sin embargo tuve chance días antes de salir de invitarlo a comer y pasar un buen rato juntos. Hoy pienso que lo extraño mucho y lo quiero más de lo que en realidad le demuestro. Todavía recuerdo con claridad muchos episodios de su infancia y pienso atesorarlos en vida, demostrárselo en vida. Igual a mi chavita, que cada día crece más. A ambos los quiero más de lo que se imaginan.
Odio cuando la vida da esos reveses. Me dan miedo.
En fin, tengo que descansar un momento, porque mañana, (y eso no es novedad) hay que salir como cada día a trabajar.
Oscar… Mariana… los quiero mucho.
Con todo mi corazón.
Me llegó la nueva de que tal vez pueda por fin cambiar de casa. Establecerme en otro lugar. Pero eso no lo contaré aquí hasta que no sea un hecho. Son muchas noticias en tan pocos días…
Y para acabarla de amolar hoy me entero de que ha fallecido la novia de un amigo a quien aprecio mucho y que recién empezaba a rehacer su vida sentimental con ella. Se marchó de improviso, sin preparar a nadie para su partida. ¿Qué se le puede decir a alguien que de pronto se ve inmerso en ese espantoso trance? Hace unos días estaban tecleándose arrumacos delante de todos y ahora me quedé helado al ver su mensaje en FB: "No puedo creer que ya no estarás conmigo»
Sin querer de pronto me encontré stalkeando el face de Fernando "El Fino" que falleció hace más de dos años. El perfil de FB sigue ahí, como una lápida versión 2.0. Aún le llegan mensjes de sus amigos, de sus familiares y gente que lo conocía y lo quería. Le mandan saludos, le dicen que lo soñaron, le anuncian la llegada de «un nuevo sobrino» y le desean que se encuentre mejor donde quiera que esté.
Y ahora esta chica, que nunca conocí, pero que le dio otra oportunidad de querer y ser querido a mi compa.
Es muy triste. En verdad nadie tenemos la vida comprada. Hace poco fue el cumpleaños de mi chavo y yo andaba en la carretera de viaje, sin embargo tuve chance días antes de salir de invitarlo a comer y pasar un buen rato juntos. Hoy pienso que lo extraño mucho y lo quiero más de lo que en realidad le demuestro. Todavía recuerdo con claridad muchos episodios de su infancia y pienso atesorarlos en vida, demostrárselo en vida. Igual a mi chavita, que cada día crece más. A ambos los quiero más de lo que se imaginan.
Odio cuando la vida da esos reveses. Me dan miedo.
En fin, tengo que descansar un momento, porque mañana, (y eso no es novedad) hay que salir como cada día a trabajar.
Oscar… Mariana… los quiero mucho.
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sábado, febrero 11, 2012
miércoles, enero 25, 2012
Una leve tonada
Por
fin, Jorge entró en el taller del artesano. Dentro, colgaban de las
paredes de adobe diversas piezas que suspiraban por unirse para siempre y
dar forma a las sinuosas curvas que algún día el trovador recorrería
con sus manos callosas, pero ágiles. La mañana había entrado por todos
lados, pero la humedad del aire amenazaba con tornar denso el caluroso
ambiente. Al fondo, el maestro laudero volvía a sentarse en su banco de
trabajo como todas las mañanas. Café humeante. Olor a piloncillo. Manos
enrojecidas, toscas y deformes que se mueven con delicadeza y maestría
sobre la chapa de madera. Desde principio, Jorge percibió el murmullo
que surgía por lo bajo. Creyó reconocer la tonada de inmediato: Un
bolero bastante viejo se elevaba cristalino por encima del suelo lleno
de virutas. ¿Era de Los Panchos la tonada?
–Buenos días –dijo el artesano, sin embargo la melodía no se detuvo.
–Buenas… vi abierto y quería preguntarle por un requinto…
–¡Escójale, joven! hay palo de rosa, caobilla, pino… tengo de todos los precios. Tengo unas que suenan como si fueran de palisandro.
–Quiero algo de lo mejor que tenga…
El maestro detuvo la tonada que tarareaba, pero no se volvió.
–¿Es requintista entonces?
–Pues en esas ando, no seré el mejor, pero sí quiero algo bueno…
–Si quiere algo bueno, es porque es bueno, mi amigo. Deje le muestro lo que hay. Desconectó la plancha con que curveaba una hoja de chapa de abedul y se incorporó con el café humeante en la mano.
Una hora y media después, Jorge no se decidía. Las incrustaciones de unos le gustaban, pero los colores de otros también. –El sonido –pareció recordar, –El sonido es lo que me interesa.
–Todos tienen buen sonido, pero no todos son para cualquier persona, mire… este es para uno mayor que usted, por eso es más fácil de sujetar aquí y acá.
Al fondo, un trozo de tela cubría una pieza del polvo.–¿Y ese de allá? ¿Puedo verlo?
–Ese no es para usted, mire, le voy a enseñar por qué…Cuando descubrió el requinto lo primero que brilló fue la corona de incrustaciones de la pala.
–Esta es para un rey. Si quiere suénelo… pero no puedo vendérselo. Ya tiene dueño.
Jorge sopesó el requinto. Balance perfecto, acústica impecable. Deslizó sus dedos por los trastos sin atreverse a arrancarle una sola nota. Las cuerdas le sonreían distantes, el brillo de la tersa caja lo hechizaba con sensualidad. Si su padre supiera que se había dedicado a la música… Pero su padre no sabía nada de él. Y Jorge no sabía nada de su padre: Un par de desconocidos que según decía mamá, lo único que hubieran compartido en algún momento podría ser la música… tal vez una leve tonada. De esas que se elevan sobre uno y viajan estentóreas hasta el recuerdo. La sorpresa de una nostalgia sin descubrir lo asaltó de pronto. Hacía años que no pensaba en aquél que nunca conoció.
El artesano rompió el embrujo. Delicadamente tomó el requinto, con reverencia lo colocó en su soporte y lo volvió a cubrir.
Pasaron otras dos horas bebiendo café y conversando como viejos amigos. Por más que Jorge insistía, sabía que no lograría que don Pepe le vendiera aquella pieza. En su lugar, pagó por otro muy bueno y con excelente sonido, por unos pesos más se llevó el estuche hecho a mano y a la medida precisa.
–Le canto a cada guitarra que hago, ¿sabe? cada una lleva dentro una canción. La que más le acomoda. La que mejor le queda.
–¿Y cómo sabe cuál canción es para cada una?
–¿Cómo supo que nunca le iba a vender el de allá al fondo?
–Me dijo que no era para mí
–Pero, eso… ¿Cómo lo sé yo?
Guardaron silencio. Más tarde, carnitas y cerveza. Cuando el día hizo discreto mutis y las primeras sombras de la noche reclamaron su territorio, Jorge dio las gracias y se fue directo a la carretera, de regreso a su hotel. Al siguiente día emprendió el regreso a la ciudad con su tesoro ocupando el asiento trasero de la camioneta. Jamás regresaría a Paracho. Durante el camino recordó la melodía que don Pepe le susurró al requinto antes de dejarlo a su cuidado.
Algunos días después y a miles de kilómetros de distancia de ambos sitios, un viejo encorvado fumaba sentado afuera de su casa. La barba encanecida y la mirada absorta en el horizonte. Hacía tanto tiempo que no pensaba en ese niño…
Recuerdos.
Antes de entrar y cerrar la puerta a la noche creyó escuchar en el aire una leve tonada que le resultó familiar.
Apagó su cigarrillo y solitario se adentró en la nostalgia.
FIN.
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viernes, enero 13, 2012
Ando prófugo
¿Ya les había contado? vivo enfrente de una escuela primaria, por lo que hay varios inconvenientes al respecto:
1. Como Salubridad y la SEP habían prometido retirar a los vendedores callejeros de fritangas y así, pues abundan afuera de mi casa a la hora de la salida, ya se imaginarán lo bonito que se ve mi calle llena de bolsas de plástico, restos de papitas, etc.
2. A las 8 am y a la 1 pm el escándalo me recuerda un documental de National Geographic de la selva tropical.
3. El tráfico a esas horas hace IM-PO-SI-BLE que pueda yo mover mi Mercedes con libertad.
Pero lo peor es que a la gente LE VALE MADRE la otra gente. Y es que la semana pasada llegué a mi mansión para darme cuenta de que por enésima vez había alguien estacionado en mi cochera… pero antes: un antecedente más:
Hace medio año alguien se estacionó en mi cochera aún viendo que mi coche ESTABA DENTRO. Y Todavía no sería tan grave si la bruja que se estacionó hubera dejado a alguien cerca, o un número de teléfono o simplemente no se hubiera tardado (eso ya raya en el colmo de la tolerancia por parte mía) pero no. La doñita que dejó su camioneta chocolate la estacionó, puso velocidad, freno, la cerró perfectamente y se largó a la junta de padres de familia de la escuela.
Por supuesto que después de estar MEDIA HORA con el portón abierto, sonando mi claxon para ver si aparecía, decidí que lo mejor era ir a buscarla dentro de la escuela. Al pasar por la entrada le disparé lásers con mis ojos al policía que "dirige" el tráfico. Debió de activar su campo de fuerza invisible, porque hizo como si le valiera madre.
Y por supuesto que la busqué de salón en salón, pedí que la vocearan, organicé filas de prisioneras para revisarlas en busca de las llaves, ejecuté a unas 15 personas…
Nada.
Así que regresé a rumiar mi coraje afuera de mi casa con el portón abierto. El poli se me quedaba viendo, pero con esa expresión de "¿pos qué quiere que haga?"
Pasaron 10 o 15 minutos más hasta que la vieja salió a mover su ranfla. La cabeza agachada, y a pesar de ser una ballena debo reconocer que se movía con bastante celeridad. Esperé hasta que se puso delante de mi carrito y empecé a sonar el claxon.
Recuerdo que me dijo "ya, ya… tranquilo… perdón" y me di cuenta de que mis rayos láser ópticos y mis superpoderes habían valido madre.
Bueno, hace una semana, lo mismo.
Yo había salido de casa "a hacer un mandado" y después de 20 min. regresé para encontrar el carro de un idiota estacionado perfectamente afuera de mi cochera… Dí dos vueltas dos con mi mercedes, tratando de imaginar cómo estacionarlo. En mi cuadra son puras cocheras, saben.
Así que me valió como al dueño del carro y al inútil poli y me estacioné en doble fila, tapando la puerta del conductor del dueño de la cafetera esa. El poli me dijo desde lejitos "oiga ¿se va a tardar?" yo ví mi reloj. Ya casi era hora de salida de la escuela.
Así que le sonreí y le dije "pues aquí vivo… ¿tú que crees?" Eso funcionó más que mi mirada láser y mi poder de dominación mental, porque el poli se frunció todito, se dio la vuelta y ya no dijo nada. A los 15 minutos alguien tocó a mi portón.
–¿Oye, ¡perdón! ¿vives aquí?
–Sí, aquí vivo, "buenas tardes"
–Oye, ¿puedes mover tu Mercedes Kompressor®? es que no puedo entrar a mi carro para moverlo y ya no estorbarte…
Miré mi reloj nuevamente y le dije "Pues mira, yo apenas voy a preparame algo de comer, y luego me echo una siestecita, así que cuando tenga chance lo muevo con mucho gusto, una o dos horas, no más… lo prometo"
El tipo se molestó. Yo creo que no esperaba esa respuesta, porque dio unos pasitos para atrás, luego se regresó, como que estaba tratando de organizar sus pensamientos. Pero… ¿qué creen? no lo logró:
–Mira, no seas malito, la neta «a todos se nos ofrece» (primer FAIL)
–¿Huh? ¿se nos ofrece?
–Bueno, bueno yo sé qué estoy mal, pero «ya me disculpé» (strike DOS)
–Oh, bueno… con gusto acepto la disculpa, eres muy amable… muchas gracias, buenas tardes…
Me di la vuelta para entrar en mi casa y el tipo (que aún no se había dado cuenta de que PODÍA ENTRAR POR EL OTRO LADO) me suelta:
–Ok, mira nomás una cosa te digo: «te aseguro que TÚ haces lo mismo»

Y entonces ya no supe de mí.
Así que con su permiso, espero que tan pronto me instale en mi nueva casa en un sitio en el que nadie me encontrará, vuelva a postear algo aquí. Mientras tanto, no hagan olas. No me conocen.
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miércoles, diciembre 14, 2011
Historia de una Fuga
Recientemente en FB una antigua amiga comentó algo en mi muro... me hizo recordr una vieja historia y desde entonces no he podido dejar de pensar en esto, así que lo pongo aquí:
Alguna vez cursé el kinder, ¿lo sabían? y aunque pensaba que no era muy común entonces ahora resulta que sí lo era: cuando entré al primer año de kinder ya sabía leer un poco. A fuerza de coscorrones mi primo y paciencia mi madre ambos me enseñaron a leer y escribir antes de matricularme en «La Venadita» y claro, antes de usar esa batita que se supone iba a evitar que me atascara la ropa de pintura y restos de comida del lonche.
Para esas fechas ya contaba con el que a la fecha, es mi más viejo amigo: Noé. Lo conocí cuando nos cambiamos de casa mi madre y yo. Era mi nuevo vecino. Entramos juntos al kinder y debo decir que ahora que escribo esto y pienso que hace más de ¡treinta años! que lo conozco, se me hacen pocos.
En fin, Noé y yo íbamos al kinder donde conocí (¿quién no?) al segundo amor de mi vida: La maestra Patty. Altísima (¡debía de medir como 1.60!), rubia (y al mismo tiempo, morena¿?¿?), con una mirada de ángel (bueno, no más bien no) y por supuesto, bellísima (¿qué? aún no había cumplido yo los cinco años!) Obvia decir que ambos fuimos culpables de ese tórrido amor... pero a pesar de que estaba a punto de caer perdidamente enamorado de ella y dejarme llevar por el sentimiento, algo no andaba del todo bien: simplemente no congeniábamos del todo. Ya saben: «Tú muy maestra y yo muy párvulo» Así que tras varios días en los que hubo entre nosotros el-clásico-estira-y-afloja-de-todas-las-parejas-novicias decidí que no iba a seguir soportando sus desplantes de niña grandota.
Así que un buen día me fui. Cansado de asolearme en el patio a la hora de recreo, del sándwich mojado que se pega en el paladar y de las paletas que Inés me regalaba con tal de que le enseñara a contener la respiración hasta cien (obvio yo hacía trampilla, pero no se daba cuenta) decidí que Patty y yo no podíamos compartir ese espacio así que me fugué del kinder.
Pero, obvio necesitaba un sidekick, un partner. Así que Noé fue mi coartada y mi cómplice. Nos escabullimos entre la resbaladilla de jirafa y los botes de basura con cabeza de oso y de pato y salimos por la puerta trasera. Debimos caminar aproximadamente un día y medio, sin comida, ni agua y a merced de los buitres que hambrientos nos vigilaban desde...
…ok exageré de nuevo.
Caminamos unas cuadras, y cruzamos las vías del tren que pasaba cerca de la casa, hasta que llegamos a su casa. Noé estaba nervioso y buscaba la alacena, el closet, un lugar para esconderse, mientras que yo, experimentado explorador me metí debajo de la cama de su hermana. Algo debió de salir mal, porque yo esperaba que sobrevolaran helicópteros y que un comando armado entrara rompiendo las ventanas, para rescatarnos, pero no. Fue ella.
Patty.
¡SAL DE AHÍ ABAJO AHORA MISMO!
Y me jaló de los pies. Volví al kinder a terminar la media hora que me restaba de clases y algo serio debió pasar entonces, porque Patty lloraba sin consuelo, la directora nos veía con esa mirada acusadora, yo temía por el regreso a casa y el castigo que me tocaría.
¿Y Noé? no lo sé, debieron de regañarlo también, pero nunca supe qué pasó exactamente. Tal vez más adelante escriba más sobre él, pues siempre ha sido mi mejor amigo, y tiene unas fabulosas aventuras.
A la siguiente semana volví a clases, a actuar como todos los demás: a manchar mi bata de crayola y pintura para dedos y creo que seguí presumiendo a mis compañeros que aguantaba más que nadie la respiración. De primer año de kinder me pasaron a tercero, porque sabía leer y hacer cuentas básicas, pero me reubicaron en segundo porque resulté muy chavo para estar en tercero, snif.
Tampoco supe que fue de Patty, pero de seguro que se encontró a alguien «más maduro». Ella debió de seguir su vida.
Yo también.
------
P.D: No me había fijado y mi blog ya cumplió seis años (a ver si ya posteo algo interesante, ¿verdad?)
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