martes, abril 15, 2008

Delicatessen II

Chequen esta delicia:
Las gorditas del mai

















-Ese mi "mai"!!! que onda? ¡dame una, ca!
-Claro que si jovenazo, de que va a ser? tengo de chicharrón, rajas, queso, carne deshebrada, mole y chorizo...
(me agarró en curva, pero bueno)
-De chicharrón, "mai"... de chicharrón...
-¡Sale!

Con maestría, "el mai" saca una bolsa de plástico para agarrar una de esas gorditas de masa de maíz quebrado, con un rápido tajo que hace con una charrasca*, la abre y luego le echa un cucharón de salsa bien picosa (chilosa, dirían en el norte).

Así queda listo el "esmeril"... la gordita de horno que la verdad no tiene nada que pedirle a corrientadas populares como Pato a la Naranja, o Poularde a la Piripitifir, Caviar relleno de queso cottage y gansadas de esas. Que asco.

¡Las gorditas del mai no tienen comparación!

Ante semejante portento culinario hay que adoptar la actitud de un buen gourmet, conocedor que sabe que:
















Una primera inspección nos permitirá apreciar la textura de la gordita, su consistencia y el grado de masudez* (no confundir con madurez) que posee, para determinar si será conveniente acompañarla con una chela o con un refresco para evitar que se nos haga una pelota de masa entre los dientes al comer. Se evaluará si está cruda, bien cocida o tiene pedazos de aserrín o astillas de madera entre la masa.

Esta inspección también nos ayudará a determinar la calidad y la cantidad de salsita que acompaña a esta selección, una inspección visual y olfativa nos ayudará a establecer el grado de enchilamiento que tendremos posterior a la degustación.
















Los primeros mordiscos nos confirmarán nuestra suposición, al dar las primeras mordidas hay que intentar hablar con nuestro acompañante (si lo hay) evitando tirar pedazos de gorda al piso y procurando que las palabras sean claras.

Así como las aves de caza y otras piezas suelen acompañarse de un buen tinto con fuertes taninos y una buena maduración, es conveniente establecer si para acompañar este platillo conviene una coca (que acentúa delicadamente las notas de grasa del chicharrón) o unas chelas (que sólo empedan)
















¡Por supuesto que se come directamente de la bolsita! aclaro que todavía me he encontrado a ignorantes que pretenden usar cubiertos para partir la gorda. Villamelones en todos lados los hay.















Atención a la técnica: se deja caer suavemente la gordita en el interior de la bolsa para luego sujetarla con la otra mano y haciendo un movimiento oscilatorio se vuelve a bañar la gordita en salsa, para luego volver a ubicarla en el borde de la bolsa para seguir probándola. Este movimiento se repite cuantas veces se desee, dependiendo del grado de enchilamiento que se desee y teniendo cuidado de no deshacer la gorda y obtener un masacote informe lleno de salsa.
Es recomendable que en la misma mano que sujeta la bolsa se sujete una servilleta para limpiarse al comer. De otra manera puede uno terminar con hojitas de cilantro en los cachetes.

Como siempre, la recomendación es que abra sus sentidos, se deje llevar por las sensaciones que produce esta combinación y determine al final si pide otra o mejor guarda esa lana para comprar un Alka-Seltzer.



















¡Nosotros utilizamos una coquita nada más! y Usted?


Bon Apettit.

*charrasca: pedazo de lámina o de segueta para cortar con filo que hace las veces de cuchillo.

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